DESCRIPCIÓN

En la actualidad, la información que puede obtenerse respecto de la superficie cultivada a nivel nacional, difiere en varios aspectos en función del origen de los datos. Estos cambios radican en la metodología de obtención del dato, el análisis y la frecuencia. Es así como los Censos Agropecuarios (INE), Catastros Frutícolas (CIREN), Catastros Vitícolas (SAG) e Informe de Cultivos Anuales Esenciales (INE), se ejecutan cada 10, 5 y 1 año respectivamente. Si bien se observa que algunos de estos informes presentan una frecuencia anual, éstos no permiten conocer el estado general de los cultivos y en las diferentes zonas de cultivo, ya que difieren en la información presentada. Por otro lado las bases estadísticas generadas a partir de estas mediciones, son estáticas y por lo tanto frente a fenómenos como las sequías, las heladas u otros eventos o modificaciones del paisaje, impiden reaccionar oportunamente con una visión objetiva y global del territorio. Finalmente esta condición demuestra, que a pesar de que existe más de una fuente de información se desconoce la situación de la superficie cultivada, y por ende cómo se comporta la dinámica del uso de suelos frente a los fenómenos climáticos (sequía, heladas) y/o económicos que puedan producirse.


El uso de imágenes satelitales de libre acceso (hecho relativamente reciente) ha permitido a la teledetección generar avances suficientes para resolver los problemas del seguimiento del uso de los suelos por medio del “análisis multitemporal” de imágenes. La frecuencia de imágenes disponibles (16 días para LANDSAT y 10-20 días para SENTINEL 2A) permite dar cuenta de la fenología de la mayoría de las especies cultivadas, y por lo tanto desarrollar metodologías que permitan: distinguir grupos de especies cultivadas; identificar los límites del área regada y del área de secano, y asociar las especies a características propias del territorio. Del mismo modo se puede visualizar los efectos locales de daños por sequía o heladas, lo que permite localizar las acciones público-privadas y planificar el desarrollo de las actividades económicas en zonas de mayor seguridad o de una aptitud adecuada. Finalmente Una de las grandes ventajas del análisis multitemporal de imágenes satelitales es que se podrá monitorear como inciden los diversos escenarios climáticos e hidrológicos de la región en la ocupación agrícola del suelo. Esto es un pilar fundamental para anticiparse a los efectos directos de sequías, heladas, temporales, entre otros fenómenos.


FENÓMENOS CLIMÁTICOS: HELADAS. CASO DE ESTUDIO, LOCALIDAD DE QUELÉN ALTO, COMUNA DE SALAMANCA.

Con la finalidad de responder con información oportuna y de calidad ante fenómenos climáticos que afectan la superficie cultivada en la Región de Coquimbo, es que se procedió a seleccionar un fenómeno como el de heladas, con el objetivo de demostrar la capacidad de análisis y potencialidades del proyecto PROMUS. Dada la actual estructura de cultivos en la Región de Coquimbo, fenómenos de heladas tardías a salidas de invierno e inicios de primavera, representan fenómenos climáticos de alto impacto para la superficie agrícola. De esta manera, es que se utilizó como referencia un evento ocurrido el 6 de septiembre de 2016 en la localidad de Quelén Alto, Provincia de Choapa. Durante este evento se registraron temperaturas bajo cero durante 3 días consecutivos, por lo que se perfilaba como un caso interesante para su estudio, de tal manera de cuantificar los efectos que este causo en el área en estudio.



Este análisis buscó determinar si existían diferencias significativas en el Índice de Vegetación de diferencia Normalizada (NDVI), en los cultivos presentes en el área en estudio, durante los días previos y posteriores al evento de heladas. Para ello, se utilizaron 3 imágenes satelitales de la provincia de Choapa con fechas de captura cercanas al evento. Las fechas seleccionadas fueron 1, 11 y 21 de septiembre, es decir, un registro previo y dos registros posteriores al evento.
Las imágenes satelitales fueron configuradas con un renderizado de tipo “unibanda gris” y gradiente de color “negro a blanco”, por lo tanto, una tonalidad cercana al negro indica un NDVI próximo a 0 y una tonalidad cercana al blanco indica un NDVI cercano a 1, es decir, una intensa presencia de vegetación. La información generada por este análisis para cada una de las fechas analizadas, fue contrastada con información levantada en terreno, donde fueron identificados los cultivos presentes en la zona en estudio. Los cultivos desarrollados en esta área corresponden a frutales caducos (arándanos, damascos, nogales y vides pisqueras) y praderas (alfalfa y cebada). Todos estos cultivos fueron identificados mediante polígonos, los cuales dependiendo del color identifican que tipo de especie contienen.


Imagenes satelitales utilizadas para análisis, sector Quelén Alto Choapa

La premisa del análisis fue que los eventos de bajas temperaturas afectarían de manera negativa el índice de NDVI de los cultivos, por lo cual se esperarían valores menores en las imágenes satelitales de las fechas 11 y 21 de septiembre con respecto a la imagen del 01 de septiembre. Sin embargo, no se logró encontrar evidencia concreta de que esto haya ocurrido, por el contrario, la imagen del día 21 presenta un NDVI significativamente mayor a la imagen del día 6, lo que indica que no hubo efectos significativos sobre los cultivos de esa zona. Esto puede explicarse debido a los cultivos presentes en la zona analizada, los cuales mayoritariamente corresponden a frutales caducos, los cuales por la fecha en que ocurrió este evento climático y la fenología propia de estas especies, las cuales se encontraban todavía en receso invernal, explican que las heladas ocurridas no tienen mayor efecto en el desarrollo de estos cultivos.



En el caso de las praderas establecidas en la zona de estudio, no se observaron cambios significativos en los valores de NDVI. Este tipo de cultivos presentó un comportamiento irregular y muy dependiente de los manejos propios que los agricultores hacen sobre estos. Finalmente los cambios registrados en el índice NDVI, para este tipo de cultivos, requieren un análisis más detallado que descarte la intervención humana en dichos cambios, de tal manera de poder cuantificar el real efecto de las heladas.